


La venta a red consiste en instalar un sistema solar fotovoltaico con una potencia determinada e inyectar a la compañía eléctrica esta energía. La compañía está obligada a comprar al usuario esa electricidad durante 25 años a un precio de 0,4404 €/kW•h (año 2006), es decir seis veces el precio al que nosotros consumimos (0.0766€/kW•h).
Podemos decir que generamos electricidad a un precio 5,75 veces superior de la que consumimos, ayudando así a cumplir con el protocolo de Kyoto, evitando la emisión de toneladas de CO2 a la atmósfera.
La vida útil de
la instalación se estima en unos 37 años, por lo que a partir
de ese momento aún se puede seguir vendiendo energía; se realiza
un nuevo contrato con la compañía eléctrica, con una
cuota algo menor que la anterior: 4,6 veces el precio de la energía
en ese año.
